Para mí la forma sigue siendo el problema esencial del arte. Por ello, parte fundamental del desarrollo de mi obra es la exploración del concepto forma, su vigencia y su trascendencia. No concibo la forma como una unidad inamovible, sino como un organismo en continua transformación.

Permito que las formas simplemente sucedan, crezcan y evolucionen de manera orgánica. Así, el caos, la rapidez, la fragmentación espacial, la tensión entre figuración-abstracción, el movimiento y la simplificación formal son características inevitables de mi obra.